martes, 18 de diciembre de 2012

Día 50 - "... la mayoría no sabía que iban a disparar”, me dijo Pedraza.(18/12)

La frase retumbó en la sala al promediar la declaración testimonial del periodista independiente Diego Rojas, cuando comentó lo que más le llamó la atención de la entrevista que logró hacer, en enero de 2011, al jefe de la Unión Ferroviaria, todavía en libertad. "Encaré el libro con una investigación periodística con estructura triásica: reconstruir qué sucedió el 20 de octubre de 2010 a través de los relatos, realizar un retrato de Mariano Ferreyra y la hacer investigación del contexto político y económico y de las causas del ataque", explicó. Quiso entrevistar a Juan Carlos Fernández, pero le cortó el teléfono. Pedraza, curiosamente, lo recibió. "La entrevista me permitió comprobar su profundo conocimiento de lo que sucedía en el sindicato y en el Cooperativa Unión del Mercosur que dirigía gente del sindicato", destacó, y puso como ejemplo que, cuando le preguntó por Favale, Pedraza sacó de su escritorio los curriculums de los aspirantes, entre ellos el del barra brava, y le dijo que era Fernández quién decidía ingresaba y quién dejaba de ingresar. Y que, cuando le preguntó por los despidos en la Cooperativa Unión del Mercosur, Pedraza los negó, por lo que Rojas mencionó a Pablo Villalba, uno de los despedidos, el hombre fuerte de la UF inmediatamente lo calificó como “Un activista, un delincuente que no quiere trabajar”.
"Pedraza me dijo que ya el día anterior sabían de esta movilización y que Fernández le dijo de no convocar a los barras bravas porque se podría descontrolar y tener un muerto, concluí que la convocatoria a los barras formaba parte de su imaginario. El periodista Gravia venía denunciando las vinculaciones de la barra brava de Defensa y Justicia con la UF, y también la de Racing, que tenía relación con Sánchez, y la de Independiente, Los Diablos Rojos, con contacto con Fernández", siguió explicando, mientras el profesor Freeland se ponía verde y trataba de usar cualquier argumento para interrumpir el testimonio.

Luego, el periodista contó que entre muchas otras personas que le fueron abriendo fuentes en el mundo del ferrocarril, entrevistó a Germán Aguirre, un ex integrante de la lista Verde que le contó que las convocatorias orgánicas del sindicato se viabilizaban a través de los delegados, como Benemérito, Piola, Carabajal, él no quiso ir con sus compañeros a la convocatoria del 6 de septiembre y del 20 de octubre. También relató al entrevista a otro ferroviario, Marcelo González, que le dijo que, en el acto de River con la presidenta, Favale actuaba como guardaespaldas de Pablo Díaz y se ocupó de indicar a los choferes dónde estacionar los colectivos.

Después, siguió, entrevistó a José "Dinamita" Pérez un ferroviario ex boxeador, que conocía a Harry Favale del barrio. "Dinamita" le contó que como Favale quería entrar en el ferrocarril, él le dio una tarjeta de Pablo Díaz para que lo fuera a ver, y poco tiempo después lo vio barriendo en una estación, porque había entrado a una de las empresas contratadas. Más adelante, se encontraron en la calle, y Favale le dijo que estaba en juicio con esa empresa, y que Díaz lo iba a contratar para "cagar a palos a los pibes de las contratadas".

Mientras el sudor crecía del lado de los defensores, y no por el calor, el periodista se explayó sobre el "denso clima delictivo en Constitución" que le describieron sus fuentes. Cuando lo interrogaron los abogados de las defensas, con solidez Rojas dio razón de cada una de sus afirmaciones, y ofreció al tribunal las grabaciones originales de cada entrevista realizada, así como los datos de las personas que no le pidieron reserva de su identidad. Aunque el presidente del tribunal, en un momento, aclaró que son ellos quienes deben responder la pregunta "¿Quién mató a Mariano Ferreyra?", la respuesta ya estaba dicha.


“Te recordamos, Morsa, que los cadáveres los amontonamos uno a uno”.
Germán Aguirre trabaja en el ferrocarril desde 1995 como guarda. Fue activista, delegado de base y congresal de la lista Verde, pero para 2010, junto a un grupo de compañeros, tenían "desavenencias y se estaba viendo la posibilidad de retirarse o de rectificar esas posturas". Contó que el 6 de septiembre de 2010, cuando estaban en un bar de Burzaco, lo llamó la delegada Karina Benemérito, para que se plegaran a un acto en Constitución. Como resolvieron no ir -se trataba de reprimir la movilización de los tercerizados frente a las boleterías. Enseguida llamó el Gallego Fernández para pedirle explicaciones. "Le contesté que no íbamos a ir porque no era nuestra tarea correr gente", dijo.

"Cuando nos apartamos llenaron las estaciones de volantes, me llamaban traidor, y uno decía abajo: 'Te recordamos, Morsa, que los cadáveres los amontonamos uno a uno'”, aseguró, y agregó que ya desde el 19 se sabía de la convocatoria para el 20. "Esas convocatorias, la del 6, la del 20, la del acto de River o el de Obras los delegados no las hacían motu proprio, había un objetivo orgánico".

Sobre los negociados, relató que escuchó al delegado Humberto Martínez decir “Lo que yo agarro lo tiro para arriba”, porque le cobraba a la gente para que pudieran trabajar y él se quedaba con un porcentaje, y el rsto "iba para arriba". Cuando le preguntamos a quién daba Martínez esos dineros, trató de evadir la respuesta, y al final admitió: "Arriba de Martínez está Fernández, no Dios".

Los nervios del profesor Freeland regresaron con todo cuando el hombre habló de la mañana del 20 de octubre, en el congreso de Latin Rieles: "Yo llegué a eso de las 9 de la mañana, al pasar por Avellaneda con el tren vi los carros de asalto del lado del Carrefour. En el break del mediodía, a eso de las 12:30 o 13:00, la llamé a Karina (Benemérito) y le dije, '¿por qué no paran todo esto?'. Ella se puso nerviosa, vino Fernández, yo le iba a hablar pero recibió una llamada y se apartó. Esatba Pedraza también, en el break no lo vi, se fue a hablar por teléfono. Mi señora y otro compañero me llamaron y me contaron primero que había apedreados, después heridos, por eso me fui".

A pesar que el secretario del tribunal aumentó la potencia del aire acondicionado, ante la evidencia de que, antes que sonaran los disparos, sus defendidos sabían bien lo que estaba pasando, y que eran quienes podían "parar todo eso", Froment y Freeland sudaban cada vez más.

Que declaro, que no declaro.
La semana pasada, la defensa de Pipitó anunció que su asistido quería declarar, lo que se previó para el final de la tarde.
Primero, pasó por el estrado el tercer testigo del día, el neurólogo Baistrocki, que detalló las características de la herida de Elsa Rodríguez y sus secuelas, con necesidad de rehabilitación continua y permanente. Ante la insistencia del abogado Freeland, que sostiene que la herida se agravó por la forma en que la compañera fue urgentemente trasladada ante la ausencia de todo auxilio oficial, el médico fue tajante: "La asistencia inmediata es determinante para evitar agravamiento, se haga como se haga el traslado".

Cuando todos esperábamos que declare Pipitó, su defensor explicó que lo postergaban porque se sentía mal. "Ud. está caído ¿no?" comentó el juez Dias. ¿Será el viernes?.

Y para cerrar la jornada, de nuevo intervino Freeland, para plantear un recurso de reposición contra la resolución de tribunal que rechazó su absurda pretensión de hace dos jornadas, de incorporar las imágenes del escrache a la casa de la provincia de Tucumán y de exigir a las querellas que le demos "garantías" para el día de la sentencia. Después que su remanido planteo fuera contestado con solvencia por Maxi Medina, abogado de la mamá de Mariano, y la compañera Claudia Ferrero de nuestra querella, el tribunal rechazó la pretensión, y le recordó que se le impusieron costas por el incidente porque "ese tipo de exigencias es manifiestamente improcedente y por eso se sanciona.".

Se va acercando el final, y aunque en estos días parece que el calor afloja, los técnicos del tribunal están ajustando el aparato de aire acondicionado, a ver si los defensores dejan de transpirar.